sábado, 20 de mayo de 2017

20

Alien. Covenant: Explicación de ‘Alien: Covenant’ y ‘Prometheus’

“Alien: Covenant”
Director: Ridley Scott
EEUU
2017

Sinopsis (Página Oficial):

Ridley Scott regresa al universo que él creó en “Alien” con “Alien: Covenant”, el segundo capítulo de la trilogía precuela que empezó con Prometheus —y conecta directamente con el incomparable trabajo de ciencia ficción de Scott de 1979—. Con rumbo a una planeta remoto al otro lado de la galaxia, la tripulación del Covenant descubre lo que piensan que es un paraíso inexplorado, que en realidad es un mundo oscuro y peligroso —cuyo único habitante es el ‘sintético’ David (Michael Fassbender), superviviente de la condenada expedición Prometheus—.

Crítica y Review Bastarda (con Spoilers):

Es hora de analizar en profundidad “Alien: Covenant” desde un punto de vista en el que tengamos soluciones para ese gran cúmulo de secretos que suponíaPrometheus. Las dos cintas de Ridley Scott han sido toda una prueba de fuego para muchos espectadores que se han dedicado a destruir ambas propuestas desde sus muchas incoherencias y absurdos de guion. El problema —y a datos empíricos me refiero— es el hipócrita doble rasero para tratar a las cintas de ciencia ficción que algunos apostillan gratuitamente como clásicos del género. Lo que se perdona indulgentemente en unas se utiliza para pulverizar sin pudor a otras. Desde este bastardo ‘bloj’ no nos casamos con nadie y el sentido del presente post es reflexionar sobre la ambigüedad de esas deficiencias y explorar los rincones informativos del libreto de John Logan y Dante Harper bajo una historia de Jack Paglen y Michael Green. ¿Qué nos aporta y qué no nos han contado realmente que nos sirva para unificar teorías a ideas previas? Vayamos al origen de todo esto. 20th Century Fox no parecía tener claro el rumbo de la franquicia de Alien y muchos afirman que sigue sin tenerlo tras la ‘cancelación’ o ‘hiato’, según se mire, del proyecto de Neill Blomkamp junto a Sigourney Weaver y Michael Biehn. Para Prometheus Scott solicitó, del modo en el que pudiera contar la historia de los orígenes de los Space Jockey, más presupuesto y una clasificación de adultos (R - Restricted). Todo lo anterior sin contar con las declaraciones contradictorias del director y los actores sobre los lazos del filme como precuela de “Alien, el octavo pasajero”… La cuestionada y controvertida película tuvo su origen en esas indecisiones y los citados cambios respecto a las aspiraciones creativas del autor, reduciendo su presupuesto y teniendo siempre 20th Century Fox en la mirilla un rating PG-13 con el que hacer caja. Podemos sumar a todo lo anterior el vaivén respecto al guion original de Jon Spaihts y la contratación de Damon Lindelof para dar otra perspectiva y fondo al libreto. La cosa (o engendro cósmico para muchos) no funcionó y es un poco traicionero y pernicioso pensar que Scott haya fulminado y empaquetado su anterior película en un prólogo, “The Crossing”, ya que el ‘cortometraje’ sirve de transición hacia “Alien: Covenant” recuperando el viaje de la Dra. Elizabeth Shaw y el androide David. Se nos recuerda que en el año 2093, la expedición del Prometheus se dirigió a buscar a los creadores de la humanidad y que la misión acabó siendo un desastre debido, en mayor medida, al descubrimiento de un mortal patógeno alienígena y las intenciones de los Ingenieros. Ese par de supervivientes, no obstante, sigue persiguiendo el objetivo original de la misión tras descubrir que los Ingenieros eran supuestamente la ‘creación’ de otros seres habitantes de un distante planeta. David se ve tocado ‘emocionalmente’ por la compasión de Shaw por reconstruirlo y responde a las dudas de la doctora respecto a si esos ‘dioses’ serán mejores que los seres humanos. Siempre y cuando no sean peores… habrá esperanza. Ese adelanto nos mostraba a Shaw en estado de hipersueño mientras que la soledad de David en su viaje le llevó a investigar y aprender todas las costumbres de los Ingenieros… hasta su llegada. Y, precisamente, en ese advenimiento divisamos a una civilización que se amontonaba para dar la bienvenida a una nave de los Ingenieros pero que, por el contrario, se encontraron con una descargable (y desagradable) sorpresa… David cita a Ozymandias de Percy Bysshe Shelley («contemplad mis obras, poderosos… y desesperad») para remarcar que la decadencia y fin de ese imperio que va a probar su propia medicina. Porque David no perdona la ‘mortalidad’ ni las debilidades de las especies que crearon y desarrollaron a sus propios creadores… ¿Amén?


Recapitulemos. Una raza alienígena, presumiblemente la más longeva de todo el universo, creó a los Ingenieros para implantar vida a lo largo y ancho de toda la galaxia. Aquí merece la pena señalar un error que están cometiendo muchos medios que hablan de la película, ya que se refieren al nuevo planeta de “Alien: Covenant” (y destino de David y Shaw) como el planeta de los Ingenieros… cuando físicamente los seres que los habitan no tienen nada que ver… salvo por ese aspecto humanoide que comparten con los seres humanos. Seguramente tengan nuestro mismo ADN y podamos considerarlos como nuestros abuelos. Del mismo modo, estos seres podrían aparecer en los extras de Prometheus ya que serían ellos aquellos que supervisaban el sacrificio de un Ingeniero y, asimismo, se explicaría el origen de esa nave espacial completamente distinta a las que hemos visto en ambas películas. También estamos hablando de culturas distintas y de las que poco o nada nos han contado así que todo el territorio aquí es mera suposición, especulaciones o parte de teorías que podemos lanzar sin demasiada base en los filmes. Incluso en la saga de ‘Prometheus’ de Dark Horse Comics tenemos más jugoso material del que propician las dos películas de Ridley Scott. Aunque eso será otra historia en la que seguramente unifiquemos todo el material extra venidero de la cinta que nos ocupa. Aquello que sabemos es que gracias a un patógeno que desarrollaron (bastante inestable, la verdad), el llamado A0-3959X.91-15, producía los efectos necesarios en los Ingenieros, gracias a reacciones biogenéticas, para crear vida que se desarrollara en distintos planetas. Esa raza no era estúpida y tenía una base ‘militar’ (y también santuario) en la luna LV-223 donde podían manipular/fabricar ese patógeno sin riesgos… aunque finalmente perdieron el control de su arma biológica. Recordemos que ese enigmático líquido negro producía efectos variopintos en los seres en los que toma contacto dependiendo, además, de si es ingerido o se contacta físicamente con el mismo. Ese mismo patógeno, no obstante, atacaba a cualquier criatura biológica que no pertenezca al reino plantae produciendo mutaciones, creando híbridos o simplemente destruyendo todo aquello que toca. Seguramente en el caso de los Ingenieros que habitaban la luna LV-223 ocurrió esto último. Desconocemos si David alteró el mismo para que se pudiera extender por la atmósfera en forma de polvo o, simplemente, esas ánforas y cilindros que contenían la poderosa arma estaban preparados para producir tal efecto. Tampoco sabemos el tiempo en el que el arma biológica ‘borra’ la vida de un planeta y el patógeno resiste a la atmósfera… De hecho, en la anterior película se desata una reacción del mismo una vez que la gran sala, donde permanecían los recipientes con el A0-3959X.91-15, abrió la puerta que sellaba el lugar y evitaba el contacto con el ‘aire’ exterior. Conviene mencionar, igualmente, que la vasija utilizada en el ritual inicial de “Prometheus” presentaba al patógeno de un modo distinto al divisado posteriormente en la película y tampoco nos han contado todo respecto a ese material que da vida y muerte a partes iguales. La cuestión es que esa raza alienígena dio poder a los Ingenieros para decidir el destino de las nuevas razas que creaban y los neomorfos simplemente parecen criaturas dedicadas a exterminar a otras… incluso a ellas mismas si tuvieran que alimentarse. 


Los Ingenieros presumiblemente hicieron las ‘mejoras’ necesarias en los seres humanos en los contactos que mantuvieron con distintas y antiguas civilizaciones. Nuestros primitivos antecesores trataban a los Ingenieros como dioses, facilitando éstos un mapa estelar a esas culturas en un puzle que fue completado en el año 2089 por los arqueólogos Shaw y Holloway. Peter Weyland utilizó la corporación que lleva su apellido para construir y confeccionar esa misión científica que llevase a su dueño a la posibilidad de reclamar a los creadores de la humanidad la vida eterna evitando, así, su cercana muerte. Aquello que todos desconocían es que los Ingenieros, hace 2.000 años, tenían pensado utilizar el poderoso mutágeno contra la Tierra para devastar a los seres humanos y ‘reiniciar’ todo el ecosistema. ¿Lo sabían sus creadores? ¿Fue una decisión unilateral por parte de los Ingenieros de la luna LV-223 sin informar a otros de su especie? ¿Jesucristo era un Ingeniero y al acabar con el hijo de Dios la humanidad dictó su sentencia de muerte? La realidad es que nuestros ‘padres’ rechazaron y despreciaron, finalmente, a su propia creación al darse cuenta que el ser humano era sumamente imperfecto, violento, individualista y condenado y destinado por su voracidad, ambición y egocentrismo a convertirse en otro dios imperfecto y dispuesto a corromper todo lo que tocaba. En su decadencia y ante un planeta agotado, trató de reproducir el papel de los Ingenieros llevando su propia vida a lo largo de distintos planetas que trató de colonizar… a su imagen y semejanza. Tal vez los Ingenieros intuyeran que nuestra evolución engendraría a unos poderosos enemigos que serían capaces de acabar con ellos. Y no se equivocaban… ya que la creación de los seres humanos, los sintéticos, serían precisamente aquellos que borrarían su civilización… En realidad, ese patógeno y líquido negro era la herramienta para crear/destruir vida no vegetal por parte de los Ingenieros y ellos probaron su propia medicina. Y aquí todos son especulaciones salvo que los Ingenieros eran plenamente conscientes de las mutaciones que producía el fluido con el que trabajan y que tenían que tener cuidado con los xenoformos que podrían surgir en todo ese proceso de híbridos que se creaban con las especies que decidían destruir. Volvamos a recuperar las imágenes que vimos en los murales que componían su santuario en la película “Prometheus” para confirmar que no es necesario que introduzcan en esta futura trilogía (o tetralogía) el origen de esa ‘nave cruasán’ de los Ingenieros del planeta LV-426. Recordemos que ese Space Jockey parecía llevar mucho tiempo muerto y se encontraba fosilizado a tal efecto. Los huevos de xenomorfo, por el contrario, son largamente resistentes y el Ingeniero podría llevar los mismos para un estudio científico o como arma biológica con la que acabar con la vida de un planeta. Al fin y al cabo, esa raza llevaba cientos de miles de años trabajando con el fluido pero algo ocurrió hace 2.000 años que falló y los condenó dejando presumiblemente a esa luna y base en cuarentena y sin que el resto de la especie conociera los planes para finiquitar a la especie humana y, así, completar la misión pendiente. ¿Fueron los Ingenieros aquellos que acabaron con los dinosaurios, por ejemplo, y volvieron a iniciar los mecanismos para originar la vida en nuestro planeta siendo los ‘supervisores’ de la Tierra? Sería coherente y racional pensar que una raza dedicada a gestionar la vida de la galaxia hubiera dividido sus esfuerzos en distintos sectores sin que muchas de esas bases pudieran tener contacto entre sí. Por lo tanto, ¿existen más bases de los Ingenieros en la galaxia? ¿Por qué ningún otro Ingeniero ha visitado la luna LV-223 y las instalaciones durante tanto tiempo? ¿Por esa ‘cuarentena’ o algún mensaje que avisaba de que nadie se acercara al lugar? Bien, todas esas preguntas van a seguir sin contestar… de momento.


“Alien: Covenant” no va a explicar nada de lo anterior y sobre todo uno de los enigmas de “Prometheus”: si los Ingenieros deseaban destruirnos hace 2.000 años, ¿por qué visitaron a otras culturas posteriormente? Podemos volver a lo que hemos planteado anteriormente. Fue una decisión unilateral de aquellos que habitaban la base-santuario de la luna LV-223 y puede que no informaran a nadie de sus intenciones ya que el incidente que causó su exterminó evitó tal mensaje. Son suposiciones. La cuestión es que el tono metafísico de la nueva película se ha reducido y todo el interés filosófico de la propuesta dirigida por Ridley Scott queda en manos de ese hijo sintético y pródigo (Prometeo aka David), aquel ser que regresó al Olimpo de los Dioses para vengarse de aquellos que crearon a los creadores de sus creadores. Enlacemos los prólogos de “Prometheus” y “Alien: Covenant” para tratar de un discurso análogo: la creación. El tema principal de ambas películas es tanto el origen y génesis como el legado y descendencia. Una raza alienígena creó a los Ingenieros para diseminar la vida por la galaxia en una especie de ritual amparado en el sacrificio. De ahí vinieron los seres humanos y éstos, con el paso de mucho tiempo, crearon a los androides o seres sintéticos. Prueba de ello es Peter Weyland, el fundador y dirigente de Weyland Industries, cuya creación e hijo fue David. La elección de su nombre se establece sobre el ‘David’ de Miguel Ángel, dando claramente a entender que el androide con inteligencia artificial se considera a sí mismo como una obra maestra creada de la mano del hombre. Sin embargo, David ve rápidamente la debilidad del ser humano: su vida está limitada mientras que él es eterno. David ha heredado también los peores defectos de sus creadores y motivos por los que seguramente los Ingenieros desearon aniquilar a la humanidad tiempo atrás: delirios de grandeza, egocentrismo, individualismo, complejo de Dios… Tal vez Peter Weyland pudiera recordar desde el momento del nacimiento de David que no era nada más que un sirviente y objeto para poder llevar al líder de la corporación más poderosa del planeta a conocer los orígenes del ser humano y, por extensión, lograr la vida eterna de mano de sus creadores. David, por su parte, es consciente de su debilidad (carece de alma) pero deseaba también ‘crear’. La elección de ‘Entrada de los dioses en el Valhala’ por parte de Richard Wagner se convierte en el leitmotiv de la obra. La pieza de ‘El ocaso de los dioses’ reproduce claramente el conflicto del sintético, que ha decidido provocar el apocalipsis y generar su propia y perfecta creación en todo ese proceso. No desea crear más seres como él (ya que se considera único) sino que quiere erigir la forma de vida más perdurable y perfecta… a su imagen y semejanza (?).


La dura realidad para Scott es que “Alien: Covenant” es un filme que va a recibir bastantes palos por parte de la audiencia. La cuestión es que aquellos títulos previos (“Alien: Paradise Lost” o “Prometheus 2: Paradise”) reflejan un claro acercamiento de 20th Century Fox al universo que originó la franquicia y la posibilidad de dar continuación a nueva saga que establezca nuevas posibilidades de un amplio reboot/precuela. De tales decisiones tanto corporativas como creativas, llegamos a una búsqueda de ciertas credenciales del pasado de universo ‘Alien’ como una señal de radio procedente de un planeta, una gran nave, una protagonista que luzca una icónica camiseta de tirantes o colonos en busca de un planeta en el que habitar… Los sucesos se desarrollan 10 años después de los acontecimientos de “Prometheus” y, en cierto modo, el eje del relato como sus mecánicas pretenden alejarse bastante de su predecesora, regresando a las raíces tanto de la película del 79 como de su continuación a manos de James Cameron. Vayamos, por lo tanto, a las aventuras de esa nave colonial llamada Covenant en el año 2104. Todavía queda mucho para que el transporte comercial U.S.C.S.S. Nostromo viste en 2122 Acheron (LV-426) aunque ese tiempo sea suficiente para algunas películas más… El destino de esos colonos es el planeta Origae-6 y cuentan con equipo de terraformación, mil y uno estudios sobre el hábitat y embriones para poder iniciar una nueva vida… en parejas. Todo muy coherente hasta aquí. El problema es que una onda de radiación neutrónica echa al traste su aventura causando daños en la nave y, sobre todo, acabando con el capitán junto a 47 colonos. La tripulación, de este modo, se despierta y al reparar los daños exteriores de la nave descubren una señal de radio procedente de un planeta bastante cercano y aquí aparece el debate. ¿Volverán a esas cápsulas de hipersueño y permanecerán allí años con un trauma tan reciente (y revivir de nuevo cómo murió su capitán) o se arriesgarán en ese planeta que han descubierto gracias a esa señal que, además, es de origen humano… y canta una canción clásica de rock? Chris Oram, que asume el mando de la misión, comienza a tomar una serie de resoluciones desastrosas muy a pesar de la difunta pareja del capitán. Daniels sabemos que tiene razón pero si no fuera por los cientos de decisiones estúpidas que se van a cometer a partir de este momento no habría película que contar… Es cierto que los estudios preliminares sobre ese lugar mejoran las predicciones de Origae-6 y todos están de acuerdo en echar un vistazo a aquel que podía convertirse en su hogar en apenas unas semanas… 


Al llegar al lugar, veremos cómo toda la tripulación desciende para explorar el planeta quedándose solamente Tennessee, Upworth y Ricks a bordo del Convenant en órbita. Aquello que les llama la atención inicialmente es que no ven vida animal sino vegetal. Su fiabilidad es tan alta en los estudios previos que han realizado que ninguno de ellos lleva casco, simplemente ropa de exploración y, por supuesto, armas ante cualquier amenaza… facilitando que unas esporas con el patógeno letal entren en el oído y fosas nasales de un par de miembros del equipo sin que se den cuenta. ¿Y por qué si solamente el A0-3959X.91-15 afectaba a la carne —y los Ingenieros lo utilizaban para ‘resetear’ la vida de planetas— se encuentra en plantas u hongos? En realidad, aquí desconocemos el tiempo de ‘cuarentena’ de los planetas que han sido ‘regados’ con el líquido/polvo negro o si David hizo alguna modificación del mismo en su viaje previo al planeta. Esta última posibilidad resulta un tanto absurda ya que la nave ‘cruasán’ estaba equipada para lanzar esas vasijas y propagar el virus tal y como vimos; como una especie de centrifugadora que transforme el líquido en esporas y así quede diseminado y transmitido por el aire. Seguramente el patógeno sea bastante resistente y trate de perdurar en el hábitat. Para un Ingeniero 50/100 años pueden ser poco tiempo y solamente David llevaba 10 en el lugar así que no podemos sacar claras conclusiones. La cuestión es que el A0-3959X.91-15 existe en vainas u hongos y seguramente haya entrado un mecanismo para subsistir más tiempo del normal… En resumen, está ahí y nuestros protagonistas desconocen los peligros que corren.


Los problemas crecen y vamos a ver que realmente esos colonos no estaban del todo preparados para someterse ante una crisis en el espacio exterior salvo para analizar trigo gracias a un experto en la materia (?). La piloto de la nave de descenso, Faris, cometerá varias imperdonables equivocaciones dejando encerrado a un infectado, que liberará por espalda un neomorfo junto a la bióloga Karine en la sala medica del módulo. Es evidente que ambos morirán… y Faris, para su desgracia, disparará accidentalmente, en un ataque de nervios y pánico, a varios tanques de combustible para acabar con la incontrolable y voraz criatura. Con la nave destruida, el resto del equipo, que se dirigió a explorar la nave cruasán en la que David y la Dra. Elizabeth Shaw llegaron al planeta de los horrores, regresa con un infectado que liberará a otro neomorfo de su boca. Walter pierde su mano para salvar Daniels de una de esas criaturas y las bajas crecen entre el caos y el nerviosismo. Todo es un desastre. Una misteriosa figura encapuchada aparece en el momento de crisis para lanzar una bengala. Es David y tiene ‘pelaso’. ¿Están salvados? No, están jodidos… pero es parte del encanto de la película por parte de los espectadores al otro lado de la pantalla. Somos conocedores de que van adentrándose en la cueva del lobo con un depredador disfrazado con piel de cordero sintética. En definitiva, son un grupo amateur y estúpido en manos de un androide que ha desarrollado, al igual que la vena artística en la evolución de sus dibujos, a todo un ‘evil doctor’ al que le ha llovido del cielo nuevos sujetos para experimentar. Es obvio que el sintético les va a contar la historia que quiere que crean y les conducirá a esa ciudad de los padres de los Ingenieros que él mismo bombardeó 10 años atrás. Los cuerpos de esos seres muertos conforman el cementerio y macabro sepulcro de una civilización a la que David ha aplicado su mismo método: para crear primero hay que destruir. David, además, se dará cuenta que el ser humano para modificado a su modelo sucesor (Walter) desquitando al androide de emociones y ciertas capacidades e inquietudes intelectuales. En cierto modo, el hombre se asustó con las posibilidades ególatras y narcisistas de su creación y decidió corregir las mismas para convertir a los sintéticos en simples utensilios y esclavos. Tal vez los creadores de los Ingenieros hicieran lo mismo muchos cientos de miles de años atrás... David evidentemente ve fortalecida su cruzada contra todos los seres orgánicos que no vengan creados por él mismo y es conocedor que el neomorfo superviviente accederá al lugar con facilidad… Walter se convierte en un problema al descubrir que fue David aquel que asesinó a Shaw y no tiró accidentalmente esa bioarma capaz de aniquilar a seres vivos no vegetales o provocar el nacimiento de híbridos a partir de sus huéspedes. Recordemos que en “Prometheus” una simple e inofensiva lombriz podía convertirse en una peligrosa criatura violenta y asesina… y a todos nos gustaría ver una película apocalíptica de sus efectos en un planeta habitado, por ejemplo. Es evidente que David acabará con Walter utilizando un mecanismo para desactivarlo… confundiéndolo con un beso para estar nominado al MTV Award al mejor morreo del año y llevarse Fassbender dos premios por uno. Tiempo al tiempo.


Mientras tanto, el neomorfo accede a ese misterioso y lúgubre templo para acabar con Rosenthal y David trata de comunicarse con la criatura, siendo descubierto por Oram. Digo nombres de los miembros de la tripulación como si importaran y quiero dejar claro que ninguno de ellos vale una mielda a efectos de guion salvo un par de personajes más principales. El capitán de la Covenant, de hecho, trata de ganar su cuota de pantalla y veremos que no se anda esta vez con vacilaciones, acabando con la criatura muy a pesar de la ira de David. El sintético, que es capaz de comunicarse con esas criaturas, decide pasar a la acción y conduce a Oram a una parte subterránea del templo donde revela sus experimentos con la forma de vida que surgieron del patógeno. David encontró en sus indagaciones una forma de vida completamente perfecta… y con la necesidad de encontrar una ‘mamá’. Y esa mamá es evidentemente Oram. El confiado capitán mirará en el interior de uno de esos huevos de xenoformo siendo atacado por un abrazacaras. El resto del equipo investiga el lugar pero ya es demasiado tarde. Oram ha liberado al xenoformo que se comunicó previamente con su creador haciendo un tróspido homenaje a Baby Groot o a la coreografía de ‘El baile del gorila’. Sin comentarios. Lope será atacado por otro abrazacaras y, aunque su compañero Cole se lo retira de la cara, su rostro quedará quemado en el proceso de liberación. David tiene pensado utilizar a Daniels como su nueva Shaw pero Walter revela sorpresivamente que tiene ciertas mejoras que le permiten autorepararse. Mientras que los androides pelean a muerte y esta vez sin beso (?), el resto de seres humanos con vida huye del templo. Tennessee decidió arriesgar la nave para salvar a sus compañeros, al pensar que su esposa seguía viva, y atravesó con la Covenant una peligrosa tormenta que dañó a Madre, el ordenador central de la nave. Daniels, Lope y Walter son los únicos supervivientes y serán rescatados por Tennessee no sin antes tener que hacer frente al xenoformo que nació del cuerpo de Oram con un piloto con dos cervezas de más y media botella de Jack Daniels en su estómago. La acción y tensión mandan… 


Cuando todo parecía resuelto y los supervivientes iban a regresar al hipersueño, surge otro problema ya que el abrazacaras que atacó a Lope inoculó la larva xenomorfo en su interior. Así, se desata el terror nuevamente por una criatura asesina que acabará con Ricks y Upworth, mientras practicaban relaciones sexuales en la ducha, y conducirá a Tennessee y Daniels a ejecutar un plan desesperado para librarse de la bestia. Utilizando a ellos mismo como señuelo, atraen al xenoformo a la bahía de equipos de terraformación para expulsarlo en el espacio exterior como marca la tradición de la franquicia. El problema es que, al regresar a la cápsula de hipersueño, Daniels se percata que David ocupó el lugar de Walter y ya es demasiado tarde para retenerlo. Todo el mundo en la sala sabía que esto iba a pasar… pero estamos ante un grupo amateur a niveles de vergüenza irrisoria y he ahí la gracia del asunto. No sabemos si David se cortó su propia mano y emuló las heridas de su sucesor o, por el contrario, transfirió su memoria al otro androide. Todo parece indicar más lo segundo que lo primero. La cuestión es que en su interior tiene dos pequeños embriones de abrazacaras que vomitará y colocará junto al resto de embriones humanos para comenzar sus experimentos con la banda sonora de la ‘Entrada de los dioses en el Valhala’ de Richard Wagner. Para cubrir sus espaldas y rastro criminal, envía un mensaje a la Tierra firmado por Walter en el que indica que toda la tripulación y colonos perecieron por la onda de radiación. Origae 6 nos espera… ¿Podemos llamar a partir de ahora a ese lugar el Planeta Alien? Desde luego, David tiene trabajo científico que desarrollar para conseguir una Reina que haga sostenible su creación y entendemos que en las próximas películas de la franquicia Michael Fassbender sigue siendo el protagonista (y gran villano) absoluto. Los dioses han muerto, larga vida al dios.


Vayamos a los puntos negros de la película respecto a los consejos que podemos dar a los protagonistas del género:

1.- Si son más de 2000 colonos que llevan en su haber 1400 embriones, NUNCA (y he dicho NUNCA) pongan todas sus vidas al servicio de un único sintético. No sean cutres ni tacaños y pongan más ‘bote’ para que sean dos androides… como mínimo. 

2.- Nunca acuda en ayuda de un menaje o señal de radio por mucho que sea sugerente su origen… Y más si ese mensaje llega a ‘tomar por culo’ y usted con su nave es incapaz de comunicarse bien a unos kilómetros de la superficie. ¡Y todavía más si el mensaje es una canción de rock! El rock es la música del diablo. ¡Todo el mundo lo sabe!

3.- No mande al 90% de la tripulación que está despierta a una misión de reconocimiento. Como mucho, que vayan los cuatro miembros más prescindibles… o un sintético… O levante a dos colonos que no caigan bien a nadie para que vayan allí y si regresan, entonces y sólo entonces, descienda a la superficie. 

4.- Si, pese a todo lo anterior, decide ir a una misión suicida con todos los miembros más importantes no aterrice en el agua teniendo tierra firme en unos metros de distancia… salvo que quiera hacerse un selfie en Instagram con sus zapatos o botas mojados… Y, por favor, recuerde que las puertas se abren DESPUÉS de aterrizar y no antes. ¿Ha entendido lo que significa la palabra «después»? ¿De verdad?

5.- Si se va a quedar ‘cuidando’ la nave junto a otra persona lo suyo sería cerrar las puertas para que no se meta allí nada… ni nadie. Uno fuera y otro dentro. Simple, ¿no? Sigamos, al menos, un protocolo de seguridad. Digo…

6.- Lleve el equipo y traje espacial puesto durante los tres actos de la película. ¡Y nunca se quite el casco! ¡NUNCA! ¿Ha entendido lo que significa la palabra «nunca»? ¿De verdad?

7.- Si ve trigo en un planeta alienígena no vaya a tocarlo por el mero hecho de que en todas las películas lo hacen y queda estupendamente dramático/épico. Del mismo modo, si va a miccionar o a oler extrañas protuberancias de vegetación, tápese todos y cada uno de los orificios de su cuerpo. Bueno, mejor no huela nada y mee antes de salir de la nave…

8.- Nunca deje subir a una nave a una persona infectada. No es compasión, es un acto gilipollas y suicida. A las pruebas, experiencias ‘empíricas’ y víctimas de infinitas películas de ciencia ficción nos remitimos…


9.- Nunca se meta en una sala médica en cuarentena sin su traje de cuarentena… salvo que quiera y disfrute empapándose de sangre su cara y cuerpo. Del mismo modo, aumente el presupuesto de los cristales de las supuestas salas médicas que pueden convertirse en lugares de cuarentena. ¿De qué sirve protegerse de algo o alguien si puede salir del lugar con suma facilidad? 

10.- Nunca utilice su arma de fuego si no sabe disparar, tiene los nervios a flor de piel y, sobre todo, si hay bidones y recipientes de combustible cercanos… Que nadie haga chistes machistas o le mando a David. 

11.- Separarse es morir. ¡Sobre todo si quiere echar un polvo! ¿Es que no hemos aprendido nada de los slashers? Ya sabemos que no quiere que le huele el sobaco o sus partes bajas pero si están pensando en lavarse solo/a en una habitación mal iluminada no me venga luego diciendo que su cabeza está rodando por el suelo. Del mismo modo, no ponga la música a todo volumen para protagonizar usted mismo una secuencia de un telefilme erótico de sobremesa para dar un calentón a una maruja. De acuerdo, fornicar en una nave especial tiene su encanto pero, desde luego, no merece la pena morir por un orgasmo pasional a millones de kilómetros de la Tierra… Sepa, además, que no escuchará la señal de alarma y emergencia de la nave y morirá como un pringado con una erección…

12.- Nunca mire dentro un huevo que no sea un Kinder Sorpresa o haya comprado en un supermercado y sepa plenamente que su origen es de un ave. Y, por supuesto, corra de una cámara en la que hay más de media docena de huevos de gran tamaño… esperándole… y que se abren para darle la bienvenida. 

13.- Si hay una tormenta chunga-de-la-muerte en la zona donde se encuentra la tripulación, ¿no ha pensado que a lo mejor existe una parte del planeta que sí sea accesible y desde allí puede volar hasta el punto en cuestión alejado de la peligrosa tempestad? Si va en plan suicida, al menos y como mínimo, explore antes la superficie y los edificios que hay en la zona donde va a descender.

14.- Nunca se fíe de un androide con ‘pelaso’ que es fan de Lawrence de Arabia, Wagner y Miguel Ángel, que porta una pistola de bengalas y que vive en una ciudad rodeada de cadáveres. Y si uno se le parece utilice una palabra clave como «cabaña» siempre antes de iniciar un hipersueño. ¡Nunca DESPUÉS de que se cierre la compuerta de la cápsula! ¿Ha entendido lo que significa la palabra «después»? ¿De verdad?

En resumen, la tripulación del Covenant estaba compuesta al 100% por suicidas amateurs… Pese a todo, las anteriores cuestiones se justifican desde una simple y sencilla premisa ya divisada desde “Prometheus”: si los Ingenieros eran ‘becarios’ y sus hijos les habíamos salido tróspidos, ¿qué bueno podía salir de todo este asunto? Pensemos en que si una tripulación de científicos y expertos sumamente preparados hicieron un bochornoso ridículo en la luna LV-223 (amén de correr en línea recta cual pollo descabezado como parte de la filosofía existencial de tu vida), ¿qué podíamos esperar de un grupo de colonos muertos de hambre que hay dejado como responsables supuestamente a los más listos (?) de la clase y que iban liderados por James Franco? ¿Por James Franco? Sí, estaban jodidos desde que partieron… 


Luego existen tres cuestiones que conviene analizar:

a) Los sintéticos besan a otros sintéticos porque son muy suyos y narcisistas (aparte para desconcertar a sus rivales), tocan la flauta con sus pulmones (?) y se merecen ganar un Premio Nobel de Biología (o que creen uno para ellos en Suecia) por su trabajo científico… sin equipo científico. Todo el mundo sabe de los milagros capaces de obrar los androides en un antro menos iluminado que un puticlub del pleistoceno y con utensilios vintage. Además, ¿ha estado usted en esa ciudad alieníenga? ¡Pues se calla si no sabe lo que había en los edificios cercanos! Así que no critiquen y cuestionen nada. 

b) También es conocido por todos que los ácaros de chapapote ‘asesino-de-la-muerte’ producen distintos efectos y es imposible medir los tiempos en los que se producen los mismos. No es igual, en definitiva, que un patógeno te viole por los oídos que por la nariz. Del mismo modo, los facehuggers que David ha creado gracias a esos huevos son de primera generación. Cualquier objeto de primera edición vale más que algo posterior de segunda, ¿no? Piense en utilizar un condón usado y entenderá mejor esta comparativa. ¿Fue antes el huevo o la gallina? David ha obtenido esos huevos de sus experimentos y sus sujetos tiene seguramente un ADN más puro que el de los Ingenieros y, consecuentemente, de los seres humano. De este modo, se explica que Oram engendre a su bebé xenoformo en menos que te pone un café una Dolce Gusto y que Lope haga lo propio con un pequeño besito que le arrea su abrazacaras. Eso sí, el amor que reparte nuestros queridos seres del universo ‘Alien’ es diverso e inescrutable. Lo mismo se acaba en diez minutos que en diez horas… También conviene evocar que el Pulpo Paul se puso fuertote en cuestión de horas. Si Shaw le hubiera dado el pecho sería Godzilla. Con esos xenoformos, nacidos de huevos/facehuggers de primera generación, su crecimiento es instantáneo y prodigioso. Para entendernos, no han quedado corrompidos por huéspedes previos y una evolución de mutaciones/cambios dentro de su propia especie. Son xenoformos puros (y duros). Lo dicho, no critiquen y cuestionen nada cuando no existe un estudio científico certificado por expertos que justifique sus críticas absurdas y sin fundamento. 

c) Hay otra cuestión básica que es la confianza de los seres humanos en los androides. Los sintéticos fueron creados para servir a las personas y nadie (repito, NADIE) puede pensar que sean capaces de traicionarles. Con esa sencilla premisa, respecto a la sociedad del futuro, se ‘anulan’ el 90% de las críticas virulentas que ha recibido “Alien: Covenant”. Veamos y hagamos una prueba. Usted ve por la calle a R2-D2 y se dirigirá al pequeño droide para abrazarlo y hacerse un selfie. Si, por el contrario, ve a Terminator saldrá corriendo más rápido que Forrest Gump en los Sanfermines. Bien, en el universo de “Alien” no hay Terminators ni androides asesinos, solamente afables e inocentes R2-D2. De este modo, Elizabeth Shaw reconstruye y se fía ciegamente de David… pese a haber demostrado previamente que era un maquiavélico psicópata y presuntuoso roba planos. Así le va a la pobre… Igualmente, la tripulación del Covenant confía en que un sintético sería incapaz de asesinar, mentir o engañarlos sibilinamente. Y aunque lo hace una y otra vez… todos ellos se fían de él pasados diez minutos, como si fueran Dory. La razón es que para la humanidad del futuro, David es R2-D2 pero se olvidaron sus smartphones para hacerse los selfies, claro. 


De este modo, tanto “Prometheus” y “Alien: Covenant” deben ser disfrutadas como sátiras sociales respecto a la creación de la actual humanidad. Si ya existen estudios científicos que revelan que el ser humano es cada vez más estúpido, ¿qué creen harán nuestros descendientes dentro de cerca de un siglo? Pues estupideces… Los Ingenieros lo sabían y, por eso, iban a erradicarnos para volver a crear una nueva especie algo más lista y menos egocéntrica, violenta e hija de fruta. Yo lo veo claro, ¿lo verán así los millones y millones de hipócritas ‘haters’ de la galaxia? Eso sí, esperemos que, al igual que Marte (The Martian), nominen a “Alien: Covenant” a los Globos de Oro a la Mejor Comedia. Se lo merece… aunque faltó un momento «¡Sin manos!» o un cameo del Pulpo Paul para que esta gran película de humor tróspido fuera perfecta. Lástima. 

Licencia de Creative Commons
Historias Bastardas Extraordinarias by Maldito Bastardo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

20 comentarios:

  1. Vuelve a Filmaffinity

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Técnicamente ya volví hace poco tiempo... y fui recibido con odio, recelos e incluso insultos. No quiero dar nombres. No creo que vuelva a probar hasta que pasa más tiempo.

      Gracias por el comentario y saludos bastardos.

      Eliminar
  2. Genial review...
    A mi me saco de la pelicula el echo de que apenas salian del huesped ya se presentaba un alien de 2 metros y medio. Supongo q por necesidad del guion que se yo, bache al fin.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Anónimo!

      Creo que todo se debe a la experimentación de David. Ha obtenido la raza de xenoformos más pura de todas, como si desde ese punto se pudiera perder dicha pureza entre huéspedes y mutaciones posteriores. También el bebé y Pulpo Paul de la Dra. Shaw creció desproporcionadamente al ser una criatura híbrida surgida de una mutación directa con el patógeno. Entiendo que por ahí van los tiros... aunque David tendría que haber explicado que la raza que había obtenido tenía la capacidad de reproducirse en el cuerpo de su anfitrión y adaptarse y crecer en el exterior en cuestión de minutos...

      Gracias por el comentario y contenido y saludos bastardos.

      Eliminar
    2. No entiendo algo. La historia sobre los ingenieros quedó acá? Porque ese planeta en Alien Covenant no era el planeta de origen de los ingenieros. Ellos parecían una raza similar. Espero que en la próxima película pueda contarse más sobre los ingenieros.

      Eliminar
    3. Entiendo tu confusión porque muchos medios están equivocándose en la concepción de la mitología alrededor de los Ingenieros. Aquella raza que aparece en “Alien: Covenant” no son los Ingenieros sino sus creadores. Puede que se agolparan ante la curiosidad de ver el retorno de sus 'hijos' y se llevarán una desagradable sorpresa. Seguramente los Ingenieros eran una raza que quedaron supuestamente extinguida hace dos mil años y los "padres" de los Ingenieros abandonaran esa idea de seguir colonizando el universo gracias a la raza que crearon. Todo lo anterior explicaría por qué los seres humanos sobrevivieron si los Ingenieros deseaban destruirlos.

      Gracias por el comentario y saludos bastardos.

      Eliminar
    4. ¿Xq se supone q la raza del planeta de Alien Covenant son los creadores d los Ingenieros y no otra raza creada por los propios ingenieros? No me parece muy lógico q los creadores de nuestros creadores parezcan tan "primitivos" cmo resulta ser esta especie o raza.

      Salu2

      Eliminar
  3. Me da mucho por saco que el espectador deba rellenar los agujeros de guión. Una cosa es que me hagan pensar y otra que me obliguen a hacer el trabajo del guionista. Y me hace gracia que muchos argumenten que Covenant es muy profunda; te hace reflexionar... Claro, porque sabes que lo que nos intentan vender no cuela ni usando al mismo tiempo vaselina y calzador; y tienes que rebanarte los sesos para darle algún significado a tanto sin sentido aleatorio.
    Que por cierto, la peli no vale ni como entretenimiento. Al menos a mi, se me hizo aburrida de pelotas. Miré hasta tres veces el reloj, esperando la llegada de los créditos; pues no daba crédito a lo que veía.
    Has realizado una reseña muy detallada pero me esperaba algo en plan como las de Prometheus; eso fue antológico. Que panza' a reír me di. Aquí, un poquito menos; aunque has logrado disipar mi odio; ya es como que me la suda lo que haga Scott. De hecho, será interesante ver como sale del atolladero sin sentido en el que está envuelto. Como siempre, seremos los espectadores quien hagamos el trabajo por él... ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rondi!

      En "Prometheus" hice dos post precisamente por ese motivo. Me apetecía dar sentido a la comedia tróspida de Scott y, posteriormente, tratar de explicar sus muchas incógnitas y secretos. Lamentablemente solo he tenido tiempo esta vez de unificar todo en un post con “Alien: Covenant”. El Pulpo Paul estará revolviéndose en su tumba...

      Gracias por el comentario y saludos bastardos!

      Eliminar
  4. Gracias a tu review he ahorrado tiempo y dinero... tambien he disfrutado de tu revision de "The Arrival", no me explico porque cierta gente te odia, admiro mucho tu honestidad, y me encantaría que hicieras reviews de la serie Better Call Saul.

    Muchas gracias.

    ResponderEliminar
  5. Jamás confies en una raza de seres que dicen ser dioses y genios la genética,pero no pudieron descubrir la cura para la calvicie.

    ResponderEliminar
  6. Alien Covenant, tristemente, ha mejorado Prometheus. Xq Prometheus tenía un vergonzante guión cn personajes marioneta, pero la historia en el fondo era buena e ingeniosa. El problema de Prometheus fué q aquella historia solo generaba incognitas interesantes y ninguna respuesta. Así q yo esperaba q Covenant empezara a responder aquellas dudas creadas, pero no, nada d eso, todas las respuestas son David el malo malisimo. Y cn la historia q empezó Prometheus, simplemente han hecho "borrón y cuenta nueva" para contar una peli, q sería entretenida si fuera una peli más d bichos, xo q se queda en decepción total (cn guión desastroso e historia muy floja) teniendo en cuenta q debía ser una secuela d Prometheus y una precuela d Alien.

    ResponderEliminar
  7. Según yo interpreté... Sí es el planeta de los ingenieros, que crearon un plasta para automejorarse, y se les fue de las manos creando una forma de vida imparable, mutágena e implacablemente fuerte. Ante ello y la catástrofe del planeta de Prometeus, condenaron a su creador a su muerte en el planeta tierra, menospreciando la potencia del líquido que sobrevivió y creó la vida en la tierra. El planeta de prometeus fue abandonado, y ellos siguieron viviendo de forma humilde sin más delirios de grandeza en otros planetas, como el de Covenant. El ingeniero superviviente del planeta en Prometeus al ver a los humanos, como evolución de la sustancia, pensó que nada bueno traerían y decide acabar con ellos, como medida de detención de la plaga negra. Por su parte el androide, al igual que los ingenieros y humanos, llegado un cierto nivel de inteligencia, se ve en la posesión científica de buscar las respuestas filosóficas más profundas, (sin éxito como los demás), y cae en el mismo error que los ingenieros, al entender que la finalidad y el sentido de la creación es crear la forma de vida orgánica más perfecta y duradera, considerando al resto prescindibles y como camino previo a la meta. El no se cree Dios, más bien su creación son tan perfectos que son los dioses del universo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Anónimo,

      Su teoría tendría sentido si se parecieran más allá de estar pelones. Los Ingenieros de "Prometheus" no tienen nada que ver (en cuanto físico y rasgos faciales) con los habitantes del planeta de "Alien: Covenant". Si fueran iguales sería todo más fácil de explicar... O no. Elizabeth Shaw ya nos dejó caer que los Ingenieros eran las creaciones de otros seres...

      Saludos bastardos y gracias por el comentario y contenido.

      Eliminar
  8. Genial critica, con bastante humor negro, aunque muy larga. Se puede expresar mucho con menos palabras, especialmente sino aumentas el tamaño de la fuente en tu post. Pero tambien me deja perplejo por el obsecuente, diría incluso, obsesivo afan "español" puesto que al decir gilipollas, tomar por culo, o calentón, delataste tu nacionalidad, en ver las cosas tan negras y con demsiada ansia critica. La pelicula, con una historia un tanto mal hecha como dices, tipica de america del norte donde solo valen los efectos, en todo caso es para entretener y no meterse en un mundo inexistente de fantasias, con lo que mucha gente joven escapando de su realidad, parece tomar demasiado en serio. Si crees que la humanidad es estupida (muy mala conclusión final), no deberias buscar esas experiencias solo en España, ya de por si con una población algo amargada por su avatares diarios. Fuera de ella hay paises y gente interesante, nada estupida, y mucho más positiva.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Anónimo!

      Se equivoca en casi todo.

      1.- No me insulte. Española será su mamá. Sin acritud. Ese país repleto de fachas y perroflautas me provoca arcadas y pocos españolitos se salvan de la fiebre del zoocialismo y la estupidez congénita. Si escribo utilizando formalismos de esos ladrones de oro es porque una tiene público allí y ha vivido allí (y todo se pega, sobre todo cuando trabajas revisando textos de españolitos)... que si no...

      2.- Si el texto es largo, aparte de ser una review + crítica + explicación, es porque es para españolitos. Sobran las palabras.

      3.- La conclusión no es mía sino de David o aquella se establece al ver la película por sus escritores. Por favor, diferencie entre el autor de la película y el autor del texto. Si un periodista escribe sobre un delito, ¿usted lo llama delincuente?

      4.- En Perú (y fuera del país de los ladrones de oro) hay gente estúpida y negativa. Se lo dice una que ha viajado por todo el mundo. Es una plaga. Tal vez piense que no esté infectado pero si mira bien a su alrededor lo entenderá. O debería...

      Por favor, si vuelve para insultarme diciendo que soy españolita por mi vocabulario no regrese por aquí. Hay tolerancia cero con ese tipo de comportamientos.

      Saludos bastardos.

      Eliminar
    2. Guau! Derrochas cultura, tolerancia y educación. Da gusto no leerte.
      Un saludo

      Eliminar
    3. Hola Anónimo!

      Gracias por su respuesta aunque solicito que sea responsable de sus palabras: deje de leerme ya. No me lea de verdad... porque luego indica implícitamente que sí lo ha hecho. Dese el gusto.

      Gracias de nuevo.

      Saludos bastados.

      Eliminar
  9. a final Ash (Alien 1979) tenia razón, son criaturas fascinantes

    ResponderEliminar

Lea antes los Mandamientos de este blog.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...